Crèixer en misericòrdia

Efecto bokeh y misericordia

El editor Fèlix Riera hacía referencia hace unos días en La Vanguardia a una particularidad de un nuevo modelo de teléfono móvil: mostrar los objetos y sujetos en primer plano desenfocando el resto de la imagen. Es el  denominado efecto bokeh. En este Año Santo de la Misericordia convendría también que nosotros, hijos del Padre, enfocáramos en la readlidad circundante tantos ejemplos de personas que, en su sencillez, nos muestras a través de sus rostros, de sus manos, de su entrega, lo que es ser Buen Samaritano. 

Cansados de tantas noticias de crónica insolidaria y efímera, violenta o de prevaricaciones, es necesario enfocar la lente de nuestra mirada a aquellos que nos pueden animar en el camino y olvidarnos de tantos desenfoques de rabiosa actualidad. Ayer, por ejemplo, vi a Àngels preocupada. Su hermana, de 62 años, acababa de donar un riñón a una persona que lo necesitaba. Ahora está en la UCI con un dolor tremendo. Se irá recuperando en 72 horas. Son las horas de la misericordia, de la donación, del amor que duele porque se parte, se rompe, se dona incluso con el propio cuerpo. Noticias así, que no salen en ningún medio, “enfocan”, sin lubar a dudas, lo que es un corazón traspasado al estilo de Jesús de Nazareth.

Recientemente he recibido un mensaje de correo electrónico en el que se me invitaba a leer un hermoso artículo de una teóloga, Cristina Inogés Sanz, que cuenta que los últimos años que ha vivido, junto a su madre enferma y recién fallecida, han sido los mejores de su vida: “Te preocupaba que mi vida girara, en su mayor parte, en torno a ti. Ha sido una época de intimidades, confidencias, miradas, cariño, complicidades, alguna diferencia de opinión (que de todo tiene que haber en la convivencia) pero, sobre todo, ha sido nuestro tiempo, y tú, desde tu eternidad, y yo, desde mi finitud, lo tenemos ahora grabado en nuestro corazón porque ya sabes que el amor es más fuerte que la muerte”.

Probablemente el efecto bokeh del conocido y deseado model de móvil atraiga muchas miradas y vacíe muchos bolsillos. Hoy, permitidme que me quede con la gratuidad de esos ejemplos de lo cotidiano que nos enfocan con nitidez el Cielo. ¡Gracias a todas esas personas que sin darse publicidad viven un auténtico efecto de la Misericordia!

 

Fernando Cordero ss.cc.