Crèixer en misericòrdia

Los santos, modelos de misericordia

La fiesta de Todos los Santos, en este Año Jubilar de la Misericordia, nos brinda la oportunidad de mirar a unos modelos en el seguimiento de Jesús que nos lanzan a vivir al ritmo del Corazón del Padre. Nos hacen falta ejemplos y espejos en los que mirarnos. Gente con corazón que nos inspire y aliente en el camino que, a veces, no es nada fácil.

Ya lo afirmaba el beato Pablo VI: “El hombre contemporáneo cree más a los testigos que a los maestros”. De ahí que Fray Ejemplo, de que hablaba san Francisco de Asís, sea el mejor predicador. Lo que edifica es el testimonio, ofrecer la propia vida como reflejo de la fe que la fundamenta. Santa Genoveva Torres andaba regular de sintaxis, cojeando, como sus piernas, pero no necesitaba hablar excelentemente para predicar con su entrega. Fue un ángel para muchas personas solas y abandonadas.

Si nos detenemos en la actuación de los santos, descubrimos elocuentes argumentos para aplicarnos a nuestra vida cristiana. Santa Juana Jugan comienza su obra de atención a los ancianos tirados en la cuneta de la historia cediendo su cama a una anciana sin hogar y ciega llamada Ana Chauvin. Al llegar a la sede de Valencia, los canónigos dieron al nuevo arzobispo, santo Tomás de Villanueva, una elevada cantidad ara arreglar su casa y para su comodidad. Fray Tomás entregó el dinero al hospital general de la ciudad.

El trato fraterno y delicado a los pobres es lo que continuamente suplica san Vicente de Paúl a sus Hijas de la Caridad. No es nada fácil. Supone todo un reto que pesa. Así se lo comunica a la hermana Juana:

“Juana, pronto te darás cuenta de lo pesado que es llevar la caridad. Mucho más que cargar con el jarro de la sopa y con la cesta llena. Pero conservarás tu dulzura y tu sonrisa. No consiste todo en distribuir la sopa y el pan. Eso, los ricos pueden hacerlo. Tú eres la insignificante sierva de los pobres, la Hija de la Caridad, siempre sonriente y de buen humor. Ellos son tus amos, amos terriblemente susceptibles y exigentes, ya lo verás. Por tanto, ¿cuánto más repugnantes sean y más sucios estén, cuanto más injustos y groseros sean, tanto más deberás darles tu amor! Solo por tu amor, por tu amor únicamente, te perdonarán los pobres el pan que les das”.

 Y aquí en Barcelona aún descubrimos las huellas de buen samaritano en el beato Pere Tarrés. Este médico contemporáneo de cuerpos y almas, nos habla de la pedagogía del ejemplo: “Si las palabras no van seguidas de las obras, es como el sonido de las campanas que el viento se lleva. Si la vida, los actos de los hombres, no están de acuerdo con las ideas que profesan y propugnan, es en vano que trabajen y luchen en defensa de aquello que afirman ser sus más nobles ideales. Es hora de realidades y no de palabras vacías de sentido. Es hora de definirse. No podemos admitir las medias tintas".

 Es nuestra hora. ¡Hagamos nuestras las bienaventuranzas!

Fernando Cordero ss.cc.